Me estaba leyendo un libro maravilloso que me recomendaron "The Checklist Manifesto" del doctor Atul Gawande. Cuando iba por un pasaje tuve esta experiencia que me encanta y me desconcierta, se me aguaron los ojos, sentí esa energía extraña de algo que me conmueve. Es como una emoción, una reacción fisiológica que siento en la cara, en la garganta, realmente, en todo el cuerpo. Mi mente se detiene por un momento, se me vienen las lágrimas, un poquito, no caen gotas grandes pero sí hay agua en los ojos. Me pasa, casi siempre con la música, el arte, las películas. Pero no me pasa tanto con los libros. Esta vez fue con el libro, con un pasaje.
El libro tiene que ver con los sistemas —sí, gran interés del momento para mi, de hecho, es algo que me ha fascinado siempre, pero últimamente me he dado el gusto de explorarlo más de frente—. Me conmueve la capacidad que tenemos los humanos de utilizar el ingenio, de aprender y de aplicar lo que aprendemos para solucionar los problemas. De planear y de mejorar el futuro para nosotros y para todos. Es una cualidad que los Yogis clásicos llamarían divina.
El doctor Atul contaba la historia de una niña pequeña que, por un accidente duró media hora bajo el agua helada de un lago. Cuando la sacaron no tenía señales de vida. Él cuenta en detalle la manera prodigiosa en la que un equipo de seres humanos preparados, con planeación, con sistemas rediseñados, con protocolos inteligentes lograron el milagro. Lo que tuvieron que hacer fue súper complejo, desde las acciones tomadas por los paramédicos que llegaron, la coordinación entre equipos e instituciones que tuvieron que hacer los operarios telefónicos: tipo en qué momento llamar a quién para que vaya preparando tal o cual equipo complejo mientras tal otro equipo hacía tal otra cosa, para que todo se orquestara a tiempo. El prodigio de intervenciones médicas como de ciencia ficción: tipo transfusiones, medicamentos, soportes de vida —como órganos externos— escalonados, en secuencias difíciles y perfectas, operaciones... tantas cosas. Un grado inmenso de dificultad, complejidad, eficiencia, conocimiento experto, cooperación... bueno, se hacen a la idea. Una niña de tres años, a los dos meses del accidente, estaba completamente normal. Se me aguaron los ojos. La humanidad es hermosa.
Fue un triunfo de la razón y de la inteligencia, es lo que nos ha salvado y es lo que nos va a salvar.
Marzo 21 de 2026